“Has venido a la tierra para entretener y ser entretenido”.
Paramahamsa Yogananda
Sonny Rollins es una leyenda del jazz. Antes de cumplir 30 años ya había tocado con Thelonious Monk, Miles Davis y Charlie Parker. Era virtuoso, gozaba de popularidad y también, en sus propias palabras “era un desastre”. “Hubo un punto de mi vida en el que estaba buscando conocimiento espiritual. Me di cuenta de que en realidad no tenía dirección. Sabía lo que quería hacer pero no tenía la fuerza para hacerlo. También estaba bebiendo, fumando y usando drogas”. Así que empezó a hacer yoga.
Hasta que en 1967 se fue a un ashram en la India llevando únicamente su saxofón. “Es una vida monástica pero nadie está obligado a quedarse ahí” afirma el saxofonista, enfatizando que no estaba encerrado. Tenía libertad de movimiento y la usó para de vez en cuando subirse al tren e ir a Bombay, donde escuchaba a los músicos locales.
“Tuve la oportunidad de viajar con el swami que era el director de este ashram particular” cuenta Rollins.“El punto era estar en ese ambiente. No había mucho estudio formal, sólo un poco. Dependía de ti poner tus cosas en orden. Tenías que querer meditar y estar cerca de gente con una mentalidad parecida. Gente que había estudiado yoga”, explicó el músico al respecto.
Aparentemente su exploración de la sabiduría oriental comenzó en la década de los cincuenta, cuando leyó “Autobiografía de un yogui “de Paramahamsa Yogananda. En el cual su autor narra algunas de sus experiencias espirituales al entrenar con maestros iluminados en la India.
Sonny Rollins explica que el yoga es la unión de la tierra y el cielo, el cuerpo y la mente y hay muchos tipos de yoga. Aunque afirma que en el caso de la práctica de posturas, estas “te pueden llevar a un entendimiento de algo superior”.
La exploración espiritual del músico ha tenido un efecto claro en cómo aborda su arte. “Cuando practico en casa, estoy practicando para poder entrar en mi subconsciente cuando estoy tocando enfrente de otras personas” afirma Rollins. Además añade “Allá mi maestro me señaló un día que yo ya estaba meditando cada vez que tocaba mi instrumento. Interpretar música era mi forma de apagar mis pensamientos conscientes y ponerme en contacto con un lugar más alto”.
Eventualmente, su maestro, también lo ayudó a abrazar su camino artístico al decirle que tocar música era su karma pues así daba gozo a las personas. Desde entonces Sonny Rollins ha continuado creando música y practicando yoga. Llegando incluso a componer una pieza llamada “Patanjali” en honor al sabio del siglo III al que se le atribuye la autoría del yoga sutra.
Actualmente dirijo DiosalocaMX y DLMX Learning, plataformas dedicadas a la exploración de la consciencia a través de los sueños, el arte, la escritura y los estados liminales.
Mi trabajo integra pedagogía simbólica, procesos creativos y prácticas contemplativas, con un enfoque profundo en la imaginación, el lenguaje y la experiencia interior.
He trabajado como ghostwriter, traductora, locutora (107.9 FM) y productora del primer Slam Nacional MX para el Circuito Nacional Poetry Slam MX (2015–2017). Durante más de una década desarrollé múltiples sets de spoken word, algunos acompañados de loops vocales y sonoros, y colaboré con directores, actores y músicos.
En 2011 formé, junto con Iraida Noriega y Leika Mochán, el proyecto Frágil, que unió música y poesía. En 2014 circunnavegué el globo a través de 12 países. En 2016 representé a México en el Slam Internacional de la FLUPP (Brasil), obteniendo el tercer puesto. En 2017 presenté Respira poesía, mi cuarto poemario spoken word, y formé un dueto de spoken word y música experimental con Alda Arita. Soy fundadora de DiosalocaMX y SpokenWordMX.
Actualmente desarrollo proyectos pedagógicos y creativos independientes, y continúo explorando la relación entre lenguaje, sueños, arte y consciencia.